Nota redactada por el Prof. Dr. Carlos O. Della Vedova

La Luz del tiempo. Una unión inquebrantable

Conmemoramos el nacimiento del Profesor Sala, un siglo atrás


El 29 de julio de 1926 quedó grabado como el día en que el tiempo selló un lazo eterno. Entonces nació el profesor Oswaldo Sala, quien nunca se fue del todo: su luz sigue brillando en cada vocación científica que sembró, en cada nota musical que atesoró, en esa generosidad sin límites para compartir conocimiento y en su lucha callada por la justicia y la humanidad, siempre por encima de lo material.

Aún lo recuerdo activo cuando yo arribaba al Laboratorio de Espectroscopia Molecular (LEM) de la USP a las ocho de la mañana, y también a las nueve de la noche, cuando al despedirme, con su acento cálido, me preguntaba: "já vai Carlos?". Solo los domingos por la tarde descansaba de aquel ritual.

Guardo dentro del alma aquella madrugada inolvidable, cerca de las cuatro de la mañana, cuando logramos por fin un espectro Raman de matrices de CH₃C(O)H irradiadas con la humilde luz de mercurio de un tubo comercial. La fotoevolución de la especie se mostraba ante nosotros, el resultado anhelado. Pero justo cuando, emocionado, iba a registrar el espectro, él nos detuvo —nuestro amigo, el profesor Cappa de Oliveira, Pimenta, también lo recuerda— y dijo con esa serenidad suya: "para aí Carlos, vamos melhorar a sinal".

Y cómo olvidar su pasión por Chico Buarque y por la música entera. Un concierto suyo, a finales de 2012, aún resuena en este enlace: https://www.youtube.com/watch?v=4YNcueJnfQI.

Quiero dejar aquí, con sus propias palabras, el sueño que él mismo confió al futuro, porque es el legado más profundo que nos dio:

"Uma característica do LEM é o ambiente de amizade entre seus membros que compartilham com perfeita harmonia os mesmos instrumentos, formando um grupo com características difícil de encontrar em outros Laboratórios. Parte deste ambiente talvez seja devido ao fato que quando algum aluno tinha problemas, mesmo íntimos, se sentia a vontade de me procurar em minha sala, para obter apoio e ajuda para resolvê-los. Assim, sentiam se mais tranquilos, formando o ambiente que perdurou mesmo após minha aposentadoria e que certamente teve origem com o Professor Stammreich. Minha esperança é que este ambiente perdure para sempre, contando com a boa vontade, paciência e dedicação dos professores e alunos."

Un abrazo grande, querido Mestre. Conocerlo ha sido un privilegio único.

Carlos O. Della Védova